Cuando era pequeña le contaba a mi madre que no entendía como la gente se podía distanciar, que si se querían, no podían separarse porque eran necesarios ambos. Simplemente era una niña pequeña a la que no le parecía bien que dos personas o más sufrieran por tener que separarse aún queriéndose. Hoy, años más tarde comprendo que querer a alguien no es suficiente como para mantenerte el resto de tu vida junto a él, hoy, entiendo que el tiempo deja que se borre de tu cabeza, aunque no de tu corazón, también que la vida a veces nos pone en un sitio equivocado y convivimos con ello, hasta que nos percatamos y cambiamos, y con esos cambios, muchas veces las personas a las que queremos se ven arrastradas por la corriente y desaparecen. A día de hoy sé, que eso no eran más que estupideces de una niña sin más, no basta quererse, a veces es simplemente una rasca de viento la que os separa y otras montañas y por más que insistan en unirse, no podrán, las cosas son así o las tomas o las dejas, o continuas o te paras, o huyes o te enfrentas, a menudo tomamos estas decisiones inconscientemente sin saber que tienen consecuencias y sin tener presente, que las decisiones de hoy, serán el futuro de mañana, nos precipitamos, nos dejamos llevar por los sentimientos, por todas esas imágenes que componen nuestra vida y dejamos que sea el tiempo el que decida en vez de decidir nosotros, lo dejamos todo para más tarde a sabiendas de que el tiempo pasará, todo acabará y nos dolerá mucho más, que en este instante, y en vez de cambiar el presente para que en un futuro no duela decidimos seguir en el, con el, sabiendo que dolerá, pero sabiendo también que tu felicidad depende de esas personas que te acompañan en el día a día, y te arriesgas a sufrir en un futuro, pero vives tu presente con ellos.

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