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18 de octubre de 2012

Sé que puedo conseguirlo. Pero no quiero. No quiero por que no me va a querer como yo a él. Porque no me merece. Porque lo he pasado mal por el y no quiero tener de nuevo la misma historia. Escribo esto para mí. Para que cuando lo eche de menos y piense en retomar las cosas me de cuenta de la tontería que estaría haciendo. De el error innecesario. Volvería a equivocarme. Y no. No va a ser así. Por mucho que me apetezca, no puede ser. Tampoco creo que me este perdiendo mucho, independientemente de mis sensaciones o sentimientos. Hay miles de tíos en el mundo. Así que adiós. Soy consciente de la dureza de mis palabras pero soy así, racional o todo o nada, no me gustan las medias tintas, por eso soy dura conmigo misma, para poder llevar a cabo todo lo que escribo.

No cierres puertas antes de abrirlas.

No dejes marchar nada que creas que sea bueno para ti. No huyas. No te alejes de nadie. No pierdas a nadie. Recupera lo perdido si crees que merece la pena. Ve a por lo que quieres.Cuando no estés seguro/a de algo, ten valor, se valiente. Apuesta por lo que te dice tu corazón, siempre. Persigue tus metas. Ayuda a escribir tu destino. Participa en tu vida. Descubre. No tengas miedo, pues la felicidad es la ausencia de este. Si te equivocas, habrás aprendido. Recuerda que siempre va a haber alguien esperándote ahí fuera, queriéndote. Se libre. Se dueño/a de tus actos, de tus decisiones. Haz lo que sientas en cada momento. Guíate por impulsos para bien y para mal. Arriesga, gana. No pierdas. Pon por encima de todo a tu gente y a ti. Pero sobre todo, sobre todo, sé feliz.


17 de octubre de 2012

Crónicas vampíricas.

-Iba a escribir, querido diario, hoy me he convencido de que está bien abandonar.No correr riesgos. Seguir la corriente, sin dramas, solo no es el momento. Pero mis mis razones no son razones, son excusas, lo que hago es esconderme de la realidad y la verdad, es que tengo miedo, Stefan. Miedo de que si me permito ser feliz por un momento el mundo se va a venir abajo y no sé si podré superarlo.
-¿Te digo yo lo que escribiría? Se llama Elena. Entonces salió el sol y la realidad se impuso. Pero esto es aquí y ahora, no cuenta nada más.

Blue.

 No sé que hago. No sé por que no te hablo o porque no te saludo. Supongo que me duele haber estado sin saber de ti. Pero ¿Sabes? A la mierda. Te prometo que pensé en no saber nada de ti, en decir adiós y punto y final. Pero no. No lo voy a hacer. No me preguntes por qué, porque tampoco lo sé. Supongo que dejaste huella en mi, o que es verdad que fallas, que te equivocas como todo el mundo, pero también has estado ahí muchas veces, y me has aguantado otras tantas. No sé, supongo que llego tarde a todas partes, a entenderme, a entenderte, a todo. Soy un desastre. Aún así, este desastre, te quiere...


¡Goodbye!

Si no vas a cuidarme, si no vas a respetarme, si no piensas en casarnos, si no quieres que envejezca contigo junto a una chimenea, si no vas a querer descubrir amaneceres junto a mi, si no vas a querer ir conmigo al fin de el mundo, si no vas a quererme tal y como soy, apártate de mi camino, no me detengas.

Más de lo que esperas.

Hemos llegado a un punto en el que se regalan los te quiero como caramelos, en el que solo se usa perdón, en el que no se demuestra, no hace falta, simplemente se promete sabiendo que no van a cumplir esas promesas, estamos haciendo de el mundo un lugar vacío. Se valora mucho más la forma de vestir que la forma de pensar. No importa que sentimos o como somos, simplemente si estamos o no a la moda. ¿Y que es la moda? Tener que aceptar y que llevar una serie de ropas, y una determinada forma de pensar que no va a cambiar. No. Si es así, no estoy a la moda ni lo estaré. Porque soy de las que piensa que el amor está en el aire, está vivo, entre nosotros. Me niego a aceptar la sociedad en la que no se siente. La sociedad en la que solo importan aspectos secundarios sin importancia. Amar, señores. Amar. Eso es importante. No vas a vencer todo amando, ni mucho menos, claro que sufrirás. Claro está.  Quien algo quiere algo le cuesta. Porque pienso que siguen vivos aquellos caballeros que están dispuestos siempre a sacarte una sonrisa, a bailar, a besar bajo la lluvia, a mandarte cartas secretas, porque creo que el romanticismo no está muerto, simplemente está dormido, y algún día, un príncipe azul, lo despertará.

Arrepentimiento.

Asomaba a sus ojos una lágrima 
y a mi labio una frase de perdón; 
habló el orgullo y se enjugó su llanto, 
y la frase en mis labios expiró. 

Yo voy por un camino; ella, por otro; 
pero, al pensar en nuestro mutuo amor, 
yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día? 
Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo?