Buscar este blog

8 de enero de 2013

Me marcho.

No voy a cogerte el teléfono por más que suene, por más que retumbe tu nombre en mi cabeza, hoy no. No me culpes. No puedo quererte. Por más que lo intente es absurdo, ni te quiero, ni te querré. Y acabo de comprenderlo, así que no, no voy a cogerte el teléfono para hacerte más daño, que continúe otra persona, yo no. Ayer, hubiese cogido una, dos, hasta tres llamadas tuyas, pero hoy no, no voy a seguir con esta farsa.  Haciendo que te quiero, imaginando que te quiero, obligándome a quererte cuando pertenezco a otra persona, no lo he elegido. Ojalá las cosas fueran tan fáciles, porque si pudiese elegir a quien querer, serías tú. Pero esto no es la realidad, no te quiero, no hay nada. Yo no puedo continuar con los ojos cerrados haciéndote daño, sabiendo que en tus desvelos aparezco yo, sabiendo que esos suspiros tienen mi nombre, no puedo continuar con esto, no por mí, sino por ti, por que creo que no te merezco, puedes odiarme y te entenderé, puedes pensar lo que te plazca, pero no voy a cambiar de opinión, he jugado con fuego y me he quemado, esa es la única realidad, esa, y que mis cenizas no pertenecen a ti.