-Vamos, cuéntame tu historia...
-¿Cómo?
-Tu historia ,todo el mundo tiene la suya sobre lo que era en un pasado, el motivo por el que lloras
-Yo no recuerdo tener ninguna...
- Oh amiga, ya lo creo que sí, vamos confía en mí
-No recuerdo nada sobre mi pasado
- ¿Y como es eso querida?
-Lo borré, cogí una goma y me deshice de el, estaba mal escrito, no encajaba conmigo, no me gustaba, acabé con él.
-No.
-¿Cómo que no? ¿Qué no que?
-Como que se que no, ¿Sabes? Hay un dicho que dice que en ocasiones hablan más los ojos que la boca, es tu caso, se notan, no brillan, no tienen fuerza, intentaste borrarlo pero lo cierto es que aun está contigo y lo sabes, aunque te da miedo enfrentarte a él.
-Me costó mucho deshacerme de él para que tu vengas a decirme eso, no quiero saber nada del ayer, pues no se puede cambiar mas dolería hacerlo, remover todos esos recuerdos y sentimientos además no tiene sentido, es mejor luchar por lo que aun podemos cambiar, ocuparme del presente y dejar el futuro en unas manos sabias, las del destino.
-Así te gustaría que fuese, no te engañes a ti misma, las cosas no son así.
-Oye mira, no sé que hago hablando con un desconocido, una persona a la que conozco hace cinco minutos y viente, veintiuno... segundos, así que mejor me voy...
-Yo si que lo sé.
-Oye, ¿Esque vas a tener respuestas para todo o qué?
-Sí, bueno, más bien yo no las tengo, están ahí.
-Muy bien, pues entonces no te importará responderme a porque narices me pasa todo esto...
-...
-¿Qué? ¿No tenías respuestas para todo?
-Sí, solo que eres tú quien tiene que buscar la respuestas a tu pregunta, la solución a tu problema.
-Esque esa es la cuestión, no tengo ningún problema
-¡Oh! ¡Con que es eso!, comprendo...Entonces, dime una cosa...¿Estabas llorando por el fin del invierno, verdad?
-¿Eres siempre tan prepotente?
-Sí, pero también la persona en la que puedes confiar, de hecho no veo a nadie más por aquí interesado en escucharte, así que anda, ven conmigo, te vas a congelar ahí fuera, claro que...
-¿Qué?
-Pues que no creo que le importe a tu corazón, está a -20ºC, es lo que tiene guardar tanto tiempo los problemas y sentimientos ahí, es lo que tiene ocultar e intentar borrar las cosas
-Como sigas así solo vas a conseguir enfadarme
-¡Ah! ¿Esque no lo estabas ya? jajaja Anda vamos dentro...
En ese momento, fueron dentro, pasaron a un cálido salón, no muy grande, ella comenzó a contarle todo aquello que le pasaba y le inquietaba, lo que jamás había contado, a esa persona que había conocido accidentalmente y que se convertiría en la persona que mas querría, en su mejor amigo; a día de hoy, siguen manteniendo contacto y compartiendo momentos junto a sus seres queridos; parejas e hijos.
Quizás sea cosa del destino, o tal vez no, pero en ocasiones las personas que más nos importan están donde menos esperabas, aparecen en el momento en que menos imaginarías que lo harían, que alguien pudiera en cierto modo, salvarte.

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